Todos sabemos lo delicado que es el tema niños y más en concreto si nos adentramos al tema de la celiaquía. Puede parecer complicado pero esto no puede suponer ningún inconveniente en los centros públicos. De esta manera, la bidireccionalidad de la información padres-institución resulta fundamental para llegar a buen puerto.

Dentro de los protocoles de actuación que hay, los padres han de informar de las dolencias a los responsables del centro para poder proceder a ellos, donde también es importante la educación para el resto de niños que no saben de lo que se trata para de esta manera conseguir una integración total.

Otro tema básico dentro de las escuelas es el de la manipulación de alimentos que podrian ser altamente contaminantes. Es aquí dónde a través de la formación y la delicadeza en el trato de los sustentos, se puede incidir más para conseguir una buena funcionalidad. Como ya se ha comentado en algún anterior artículo sobre el auge de la sensibilización en sectores concretos y más aún en la sociedad, no hay que ser menos tajantes con los comedores escolares. Este proceso va desde los utensilios para cocinar en el momento de merzclar, colar etc… pasando por las superfícies o almacénes donde deberían estar separados de la comida general, hasta los aceites para evitar restos.

De esta manera y desde no hace muchos años es obligatorio dentro de las escuelas ofrecer un menú de platos sin gluten para aquellos niños que son celíacos. Actualmente, aparte de recibir una atención especial en los comedores, también hay un trato de favor en la inscripción en dichos centros para los que padecen la patología aunque algunas de ellas se están echando hacia atrás para favorecer la equidad.

El control de la comida fuera de casa empieza en la escuela

La alimentación cotidiana para los que padecen de esta intolerancia alimenticia resulta complicada si no es controlada desde casa. Es por eso que fuera de ella también hay que estar encima para asegurar ese proceso y aún más si los involucrados son niños de tempranas edades. Los menús alternativos deben de ser obligatorios para aquellos sitios dónde sus instalaciones lo permitan, incluso si para ello hay que modificar las condiciones salubres de la propia cocina para evitar por ejemplo la contaminación cruzada.
Para ello los progenitores antes de apuntar a un comedor a su hijo/a tienen que establecer un previo acuerdo para asegurarse de un correcto funcionamiento. Desde la misma escuela o una empresa de catering exterior, han de controlar perfectamente las posibles afectaciones en la comida. Incluso los padres deberían informarse de si han recibido una formación previa, profesores o personas al cargo, de la misma manera que ya tienen controlada la situación con otro tipos de casos de afección ya más asentadas dentro de la sociedad.

comedor-escolar

Integrar el niño dentro del comedor sin ninguna diferenciación del resto debería ser el principal objetivo para que no se sienta desplazado y pueda convivir con total normalidad en el entorno escolar. Todo esto a través de un control especial, ya que algunos momentos de falta de atención pueden resultar problemáticos. Por ejemplo en la compartición de cubiertos o la contaminación de los mismos. También es importante que no haya unas grandes diferencias del plato que se les ofrece a la mayoría en comparación a la del celíaco. Habría que establecer consignas de alimentos, en la medida de lo posible, iguales pero sin que contengan este alérgeno. En este caso, los encargados de la cocina, podrían adaptar la variedad de platos sin mucho esfuerzo ni gastos elevados, al mismo tiempo que ayudan a participar al niño dentro de la dinámica escolar.

Para estos temas y en el territorio español, encontramos algunas asociaciones como FACE o la asociación de celíacos y sensibles al gluten, que fomentan y promueven la seguridad alimentaria y la total integración en los sectores más importantes de nuestra vida cotidiana. Esta última puso en marcha una iniciativa para recordar la importancia de este tipo de hábitos para los afectados. Dicha propuesta fue establecida en la comunidad de Madrid como el el día sin gluten en el cole y se promovieron una variedad de actividades de las cuales se enseñó a través de carteles divulgativos los alimentos que contienen alérgenos, todos ellos fueron distribuidos en los colegios adheridos a la causa.

Así pues, observamos como con las acciones por parte de la sociedad, administraciones públicas y colectivos hay una mejora constatable en las condiciones para un sector cada vez más amplio y más aceptado por todo el mundo.