Una intolerancia alimenticia puede darse a los pocos meses del bebé nacer, desde el momento en que abandonan la lactancia materna pueden empezar los primeros síntomas: a nivel del cilindro digestivo, digestiones pesadas, diarreas, estreñimiento, gases, molestias y a nivel cutáneo, piel atópica. Cuando los niños van creciendo, se pueden quejar de dolor de barriga, cabeza y es muy típico también el dolor de piernas. En algunos niños las intolerancias alimenticias provocan retraso en el desarrollo, en peso y en talla, lo que al pediatra le hace sospechar de un problema alimenticio.

Las alergias alimentarias y las intolerancias alimenticias pueden provocar síntomas similares, se trata de dos afecciones que difieren sensiblemente entre sí. Las intolerancias alimenticias se presenta cuando nuestro cuerpo no es capaz de procesar algunos compuestos de los alimentos. Dentro de los síntomas que presentan estos son algunos: náuseas, hinchazón abdominal o diarrea.

En tanto que las alergias alimentarias, se producen cuando el cuerpo entra en contacto con un alérgeno (sustancia que debería ser inofensiva), pero que nuestro organismo la identifica como una amenaza y lucha contra el. Mediante la lucha nuestro sistema inmunológico presenta los siguientes síntomas de defensa: inflamación, lagrimeo, estornudos, enrojecimiento, entre otros. estas representan mayor peligro a corto plazo, debido a que pueden provocar la muerte.

En lo que a las alergias alimenticias respecta, éstas suceden cuando el sistema inmunológico del organismo, interpreta que determinado alimento es un invasor. Esto estimula una contestación desproporcionada por parte del sistema inmunitario: la reacción alérgica, en la cual el organismo libera una serie de substancias químicas, como la histamina. Esta reacción puede ocasionar síntomas como: problemas para respirar, opresión de garganta, tos, ronquera, vómitos, dolor de estómago, urticaria, inflamación o bien minoración de la tensión arterial.

Por otra parte, la intolerancia alimentaria hace que el organismo de la persona no pueda digerir apropiadamente determinado alimento, razón por la cual debes asegurarte de que la adaptación de los comedores de las escuelas en cuanto a los alimentos y los demás entornos relacionados con la ingesta de alimentos del niño sea la más apropiada y acorde a su condición, ya que además pueden irritar el sistema digestivo, lo que trae como consecuencia náuseas, gases, retortijones abdominales, diarrea, irritabilidad, nerviosismo y/o dolor de cabeza. Éstas son sostenidas en el tiempo.

El hecho de ingerir una cantidad pequeña de cierto alimento, o bien a veces el hecho de tocarlo o de aspirarlo, puede desencadenar reacciones alérgicas graves. Por esta razón, una persona afectada por una alergia alimenticia debe eludir por completo el alimento conflictivo y llevar siempre encima un inyectable de adrenalina (o epinefrina). De manera contraria, bastantes personas que sufren intolerancia alimenticia pueden ingerir cantidades reducidas de los alimentos problemáticos sin inconvenientes.

¿Porque es más frecuente que las personas padezcan alergias?

Hoy día se considera que una parte del inconveniente está en el proceso de industrialización que se ha vivido en los países desarrollados, y que nos lleva a vivir en contacto con numerosas sustancias nuevas como pinturas, perfumes, detergentes, y sobre todo la contaminación atmosférica. Las partículas tóxicas de los motores diésel forman un ápice que cubren las partículas del polen y las convierte en alergénicas.

Otra de las posibles causas es el cambio climático, la primavera se adelanta, por lo que los periodos de polinización son más extensos, y esto hace que aumente la cantidad de tiempo que las personas pueden manifestar los síntomas de alergias. Y por último se unen los cambios en la alimentación, tales como disminución de la lactancia materna y la introducción precoz de comestibles sólidos. También se ha disminuido el consumo de antioxidantes y se ha cambiado la ingesta de ácidos grasos.

Tipos de intolerancias más frecuentes

niña intolerante comiendo

Efectivamente existen muchas obcecaciones alimenticias, sin embargo, las más usuales son las siguientes:

  • A la lactosa (el azúcar de la leche): Normalmente ocurre cuando la actividad de la enzima lactosa que está presente en el intestino delgado es demasiado baja, la lactosa no se puede digerir, y pasa al intestino grueso, donde es fermentada por las bacterias de la vegetación intestinal. Trayendo como consecuencia síntomas como flatulencia, dolor y diarrea.
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  • Al gluten: Es una intransigencia permanente que se puede diagnosticar a cualquier edad. Se da por una lesión de la mucosa en el intestino delgado que provoca una atrofia de las vellosidades intestinales, generando una inapropiada absorción de los nutrientes de la comida que ingerimos y trayendo como consecuencia inconvenientes asociados con la salud.
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  • A la sacarosa y a la fructosa: Se genera por la ausencia de la enzima llamada sacarosa que hidroliza la fructosa y la sacarosa. Estos azúcares están presentes en frutas y zumos o cereales. Se manifiesta por vómitos, ictericia, aumento del tamaño del hígado, irritabilidad y en algunos casos puede manifestarse con convulsiones. Requiere una dieta sin fructosa, sacarosa y sorbitol.

Sobre todo no olvides al valorar una posible intolerancia, si existen antecedentes familiares en padres o hermanos mayores, dado a que de ellos poseerla es realmente posible que el pequeño también la tenga.