Cuando se habla de infusión, lo primero que pensamos es que debe tomarse caliente, ya que cuando la remojas a alta temperatura suelta todos los antioxidantes, y ademas retiene más cafeína que haciéndolo en frío, no obstante podemos decir que ambas formas de hacer una infusión resultan muy beneficiosas para la salud. Según la Asociación del Té de los Estados Unidos, el té o las infusiones frías pierden gran parte de los antioxidantes que generalmente contiene esta bebida. Cuando vas a hacerte una taza de infusión con agua caliente, ésta desprende de las hojas sus compuestos más sabrosos y nutritivos que son flavonoides, polifenoles y catequinas en el agua. El té frío en contraparte no permite que este proceso tenga lugar.

Se ha comprobado que, dado a que la sangre es caliente, es considerablemente más fácil para el cuerpo humano tomar líquidos que se ajusten a temperaturas similares a la que el posee. El organismo lo asimila de manera más fácil y generan al cuerpo menor desgaste de energía. Aunque también la temperatura puede variar de caliente a tibia; razón por la cual se infiere que si deseas disfrutar de una deliciosa taza de infusión o de té y sacar partido de sus propiedades, mejor es que lo hagas tibio o bien caliente en vez de beberlo frío, teniendo en cuenta que si lo que deseas es refrescarte tomarlo frío te ayudará a combatir la sed y el calor. Por otro lado, en comparación con otras bebidas, las infusiones son una buena forma de asegurar una correcta ingesta de líquidos. Por tal razón, son una excelente elección para las personas a las que les cuesta tomar agua, puesto a que al tener sabor pueden resultar más apetecibles.

El objetivo de la infusión es la extracción de los principios activos de las plantas, que son los que dan a las infusiones sus cualidades. Si eres de las personas a las que le gusta una gran variedad de tés ven nuestro establecimiento encontrarás algunas de las más conocidas y sanas.

De este modo, podemos decir que existen dos formas conocidas de preparar las infusiones, estas son:

  • Maceración o infusión fría:
  • Se obtiene vertiendo agua fría sobre la planta y dejando descansar la preparación durante varias horas. Al no someter las plantas a ebullición junto con el agua, se evita que se pierdan o evaporen algunos principios activos.

  • Infusión caliente:
  • Es el método más conveniente para la preparación de la infusión. Se empieza hirviendo agua, que entonces se vierte sobre la infusión escogida y se deja descansar hasta el momento en que el sabor llegue a su deliciosa cúspide. Es la opción que efectuamos con mayor frecuencia.

    Diferencias entre infusiones y té

    Me atrevería a apostar que eres de los que muchas veces te has preguntado qué es lo que hace a una bebida ser una infusión y a otra ser té, y es precisamente ahora que te indicaré sus diferencias:

    • Por un lado las infusiones se preparan con agua muy caliente pero sin que esta llegue a hervir, a la que se le añade plantas naturales que pueden o bien no ser té, ya que son completamente libres de teína y están efectuadas en base a otras plantas medicinales, tales como: la manzanilla, la melissa o la cola de caballo son consideradas infusiones y no té.
    • En contraparte, el té es siempre y en todo momento efectuado con plantas que proceden de la camellia sinensis (un arbusto cuyas hojas son secadas apenas son recolectadas), y que poseen teína, una sustancia estimulante, químicamente idéntica a la cafeína. Algunos ejemplos de estos son: el té verde, el té blanco, el té negro, el oolong o el té colorado. Además debes considerar que, esta clase de bebida debe prepararse siempre con agua hirviendo , no es recomendable que las consuman personas sensibles a los estimulantes.

    Tiempos de reposo

    Aunque existen diferentes factores que influyen en su preparación, pero la principal característica y diría que la más importante es el tiempo que dejas reposar el té en la taza, ya que de esto es precisamente que dependerá plenamente su sabor. A continuación te indicaré el tiempo de reposo propicio entre uno y otro:

    • Para las infusiones lo ideal es dejar reposar entre 2 y 3 minutos. No obstante, también dependerá del tipo de infusión y, sobre todo, de los gustos personales, este tiempo puede ser mayor o menor. Tomando en cuenta que cuanto más tiempo se deje la bolsa en el agua, mayor será la extracción de sus substancias y mayor será la intensidad del sabor y de la astringencia. El equilibrio perfecto entre sabor, astringencia y extracción se alcanza entre el tiempo indicado.
    • El té en este caso se asimila a las infusiones en principios con relación al tiempo de reposo, ya que el más óptimo para éste, y evitar la sensación amarga, es entre 2 y 3 minutos. Considerando que es desde el minuto 3 cuando empieza a desprender los sabores y toques más intensos. Tienes la opción de ir probando el té hasta que estimes que tiene el sabor adecuado. Ahora bien, si lo que quieres es lograr la mayor cantidad de cafeína posible el tiempo cambia, es a partir de los 3 minutos cuando se desprende la cantidad máxima de esta sustancia. En estos casos, lo recomendado es descansar el té entre 3 y 5 minutos.

      Las infusiones más comunes

      Infusiones hoja

      • Tila: obtenida a partir de un árbol llamado tilo, dentro de los beneficios que ofrece están controlar los nervios, mejorar el insomnio y como analgésico alivia los dolores leves de cabeza. También va muy bien para después de una comida, ya que disminuye el reflujo gástrico y la acidez del estómago. La tila también es un potente antibacteriano.
      • Manzanilla: Es una planta de la misma familia que las margaritas, no sólo se limitan a favorecer la digestión, también ayudan a relajarse, a la eliminación de líquidos, por su acción diurética, y hasta ayudan a bajar el colesterol en sangre.
      • Té: Sus beneficios pueden cambiar dependiendo del tipo, aportan propiedades antioxidantes, previenen la aparición de enfermedades cardiovasculares, reduce el colesterol y ayuda a perder peso.
      • Café: Es una infusión que estimula el organismo, gracias a su contenido en cafeína; favorece la quema de grasas; tiene un alto contenido en vitaminas y minerales, y disminuye el peligro de sufrir enfermedades neurodegenerativas y de sufrir asimismo diabetes. No obstante, el consumo de café ha de ser moderado puesto a que una toma excesiva de esta bebida es perjudicial para el sistema digestivo y para otras unas partes de nuestro organismo.
      • Menta: Su consumo es bueno para tratar enfermedades gastrointestinales como el síndrome del colon irritable, los espasmos y los cólicos; es un excelente antídoto antiséptico; alivia los problemas respiratorios; reduce los gases y la inflamación del estómago, así como el peligro de padecer determinados tipos de cáncer como el de próstata.
      • Mate: Además de tener propiedades antioxidantes y vigorizadores, resguarda la salud cardiovascular y ayuda a reducir el colesterol.
      • Hierbas secas o húmedas:Por lo general las hierbas secas surgen como resultado de la deshidratación de las hierbas frescas. La hierbas secas y deshidratadas se aventajan en el hecho de que pueden conservarse por semanas mientras que las frescas tienen un período de vida reducido. En las infusiones o tés puedes usar la de tu elección.

      Para finalizar, opcionalmente también puedes agregar un poco de limón, ya que potencia el efecto de la infusión o el té y extiende la vida de los antioxidantes, es mucho más efectivo y además de esto acrecienta el ambiente alcalino del cuerpo. ¿Y tu? ¿Cuál es tu infusión favorita? ¿Conoces alguno más? ¡Cuéntanoslo!