Todos sabemos lo delicado que puede llegar a suponer la afectación de la celiaquía en sectores tan sensibles como pueden ser los niños. Por la variedad de síntomas y otros factores, es difícil de detectarse en edades tempranas pero, cuando se hace, se evitan daños irreparables en el organismo y la persona «se cría» y desarrolla evitando el gluten desde pequeño. Desde Gula Sana queremos darte algunas ideas de como se puede llevarlode forma más natural a este sector.

Educar a los más peques no es nada fácil, no porque convivir con la enfermedad sea un problema, si no porque es muy complicado controlar la dieta de una niña o niño celíaco una vez fuera de casa. Cualquier escenario en el que esté involucrada la comida puede ser un riesgo para los niños y niñas con esta patología: un cumpleaños o fiesta, actividades extraescolares, el comedor del colegio, etcétera. No basta con explicarles que hay «alimentos prohibidos», también hay que tener en cuenta otras cuestiones importantes.

En esta entrada te damos algunos tips para que educar en la celiaquía a los más pequeños de la casa, y que de este modo sea más fácil para ti, como madre o padre, y para también para ellos.

  • 1. La buena comunicación es indispensable

    La buena comunicación y la transparencia son fundamentales para abordar la recién descubierta (o no) condición de tu hijo o hija. De nada sirve ocultarle «el problema», es más, intentando protegerlo puedes llegar a complicar más la situación ya que seguramente le crees más confusión e incertidumbre.

    Debes pensar que la gestión de la patología en un primer momento será responsabilidad tuya como padre o madre pero, a medida que los niños crezcan, esta responsabilidad será suya… Así que cuanta más información tengan, más preparados estarán para gestionar su enfermedad por sí solos.

    También es importante que los peques reciban la información sobre su condición lo antes posible, de esta forma además de eliminar a tiempo el alérgeno de la dieta, podrás resolver cualquiera duda nueva que les pueda surgir.

    comunicacion a los niños

  • 2. Quitarle el hierro a la situación

    Aunque tu hijo o hija sea pequeño, una vez entienda que consumir este alérgeno no es bueno para su salud podrá asimilar su nueva dieta sin muchos problemas. El cambio en un primer momento no es fácil pero esto no significa que debamos darle demasiado dramatismo a la situación, al fin y al cabo los celíacos no son «bichos raros» y cada vez hay más alternativas para ellos.

    Recuerda que fomentando la responsabilidad en los más pequeños y concientizandolos, poco a poco serán ellos mismos los que reconozcan aquello que pueden comer y aquello que no.

    naturalidad celiacos

  • 3. Diferenciación de alimentos y utensilios en casa

    Si en casa solo hay un o una peque con celiaquía la diferenciación de los alimentos es una de las formas de evitar la contaminación cruzada. Pero no basta con que el adulto/a los separe, es fundamental que el niño también participe en esta actividad (y en otras) y que comprenda el por qué de la separación de sus alimentos del resto.

    Puedes destinar uno de los armarios de tu cocina para guardar los alimentos aptos para celíacos o disponerlos de tal forma que no puedan contaminarse. Asimismo debes cocinar la comida para el peque celíaco con utensilios diferentes y preparar su comida antes que la de los demás.

    A medida que el niño vaya creciendo otra buena forma de educarlo es hablarle sobre el etiquetado de los productos sin gluten y enseñarle cómo interpretarlo para evitar tomar algo que no sea apto para él.

    utensilios y alimentos en casa

  • 4. Involucra al niño/a en la cocina

    Hacer que los más pequeños de la casa ayuden en las tareas de cocina es una forma ideal de educarlos en la celiaquía. Esta tarea puede ser muy útil a la hora de aprender qué es la contaminación cruzada, cómo funciona y sobretodo aprender cómo evitarla. Aunque involucrar a los niños en la cocina es fundamental, para aquellos con celiaquía lo es aún más si cabe.

    Puedes aprovechar los fines de semana, las vacaciones o los ratos libres para llevarlos contigo a la compra y mostrarles aquellos productos que pueden tomar y aquellos que no. Una vez en casa, puedes seguir la explicación enseñándoles cómo manipular los alimentos y el porqué de mantenerlos alejados de otros productos no aptos.

    cocinas con niños

  • 5. Más comidas familiares

    Fomentar las comidas familiares con menús aptos para celíacos puede ser una buena idea para evitar que el niño se sienta diferente o excluido por comer diferente. En la actualidad existen muchas alternativas igual de deliciosas como aquellas que puede comer una persona que no padece alergia alimenticia. Y si no te apetece mucho cocinar…. siempre podéis venir a Gula Sana y disfrutar de alguna de nuestras propuestas, no?

    comidas familiares

  • 6. Informa al entorno del peque

    Puede que este consejo no tenga que ver con la educación del niño en sí, pero si lo tiene con la educación de las personas que participan en su entorno. Si la familia, amigos, madres y padres de los compañeros del colegio y los profesores están informados de la enfermedad, es menos probable que tu hijo tome algo que no debe.

    Por ejemplo, si tu hija quiere pasar el fin de semana en casa de una amiga, siempre deberás verificar si es necesario o no que lleve alimentos aptos sin gluten. Si los padres de esta amiga saben qué tu hijo tiene una intolerancia alimenticia conocerá que hay alimentos restringidos para tu hijo y/o cómo reaccionar en caso de que se produzca la contaminación de sus comida.

  • informar entorno

  • 7. Recuérdale que no está solo/a

    A veces esta situación puede ser frustrante, tanto para los adultos como para los más pequeños. Por ello es importante recordarle que, aunque no pueda comer ciertos alimentos, existen muchas otras alternativas que no perjudicarán su salud y que son igual de buenas. Es importante que la familia al completo le muestro su apoyo para que sepa que no está solo y que no debe sentirse mal o diferente al resto.

    ninño solo

La concienciación y la educación des del colegio

La alimentación cotidiana para los que padecen de esta intolerancia alimenticia resulta complicada si no es controlada desde casa. Es por eso que fuera de ella también hay que estar encima para asegurar ese proceso y aún más si los involucrados son niños de tempranas edades. Los menús alternativos deben de ser obligatorios para aquellos sitios dónde sus instalaciones lo permitan, incluso si para ello hay que modificar las condiciones salubres de la propia cocina para evitar por ejemplo la contaminación cruzada.
Para ello los progenitores antes de apuntar a un comedor a su hijo/a tienen que establecer un previo acuerdo para asegurarse de un correcto funcionamiento. Desde la misma escuela o una empresa de catering exterior, han de controlar perfectamente las posibles afectaciones en la comida. Incluso los padres deberían informarse de si han recibido una formación previa, profesores o personas al cargo, de la misma manera que ya tienen controlada la situación con otro tipos de casos de afección ya más asentadas dentro de la sociedad.

Integrar el niño dentro del comedor sin ninguna diferenciación del resto debería ser el principal objetivo para que no se sienta desplazado y pueda convivir con total normalidad en el entorno escolar. Todo esto a través de un control especial, ya que algunos momentos de falta de atención pueden resultar problemáticos. Por ejemplo en la compartición de cubiertos o la contaminación de los mismos. También es importante que no haya unas grandes diferencias del plato que se les ofrece a la mayoría en comparación a la del celíaco. Habría que establecer consignas de alimentos, en la medida de lo posible, iguales pero sin que contengan este alérgeno. En este caso, los encargados de la cocina, podrían adaptar la variedad de platos sin mucho esfuerzo ni gastos elevados, al mismo tiempo que ayudan a participar al niño dentro de la dinámica escolar.

En definitiva, conseguir que los más pequeños lleven una dieta sana y libre de gluten es una cuestión de paciencia, comprensión y sobretodo mucha información. Además es importantísimo que los más pequeños estén bien educados en unos hábitos saludables acordes con su condición y que entiendan el por qué de estas nuevas medidas alimentarias.